Gritan las piedras

en la tarde silenciosa;

las aristas retuercen

el rumbo de sus columnas

que al vacío se sumergen.

 De repente nace

un revuelo de sonidos alados,

creando una formación de acordes

que al cielo vuelan..

..muy disciplinados.

 Oberturas y sinfonías

aventando a las rocas;

a la firmeza y al honor

y a la fuerza del sulfúrico rayo…

 … que en sus cortezas rebota;

cabrilleando  relámpagos enlocados,

¡Que se los lleve el diablo!.

Tardes de tormenta

Luis Gispert.