Los arqueólogos trasladan los restos oseos al Museo de Arqueología Municipal. Aparecieron en la necrópolis arabe localizada esta semana en Segorbe en la realización de  las obras de canalización del gas, que ahora continuaran con total normalidad. 

Trasladan los restos oseos al Museo

Hector Fernández. Foto:Ch.T.

Los restos oseos encontrados en la necrópolis arabe descubierta en la plaza del Agua Limpia de Segorbe han sido desenterrados, catalogados y llevados hoy al Museo Arqueológico Municipal para ser analizados con mayor detalle y, en su caso, ser sometidos a un posible examen antropológico, con el fin de determinar la antiguedad, sexo, edad, costumbres, alimentación, salud  y condición física del individuo al que pertenecieron los huesos, según ha explicado a InfoPalancia el arqueológo muncipal, Vicente Palomar.

Los huesos han sido desenterrados e inventariados por el arqueólogo, Hector Fernández, contratado por la empresa de Gas Natural, que actualmente realiza los trabajos de soterramiento de la red en diversos puntos urbanos del muncipio.

El esqueleto encontrado en el descubrimiento arqueológico, podría pertenecer, a falta de estudios más exhaustivos, a “alguien que pudo vivir entre los siglos XI y XIII y que, al igual que los cuerpos que se encontraron anteriormente en plaza del Almudín, fue enterrado en entramuros en una necropolis cercana a un camino”, explicó Palomar.

La situación de la necropolis y aparición en posición lateral del esqueleto descubierto, al que le faltan la cabeza y los pies, indican que se trata de una persona de origen musulman.

Trasladan los restos oseos al Museo

Anotación de informe. Foto:Ch.T.

El descubrimiento de la necropolis viene ademostrar que “Segorbe era una ciudad muy importante ya en aquella época, por que solo las ciudades importantes tenían entonces varias necropolis y, ésta de ahora debía de ser bastante grande a juzgar por la distancia que la separa de las murallas”, afirmó Palomar.

Los restos oseos fueron descubiertos a principios de semana en una de las esquinas de la céntrica plaza del Agua Limpia, donde “hasta ahora no teníamos ninguna constancia de que aquí podía haber algún tipo de necrópolis”.

Trasladan los restos oseos al Museo

Chelo Torrejón.