Ximo Pérez

Gaibielano y productor de L’Alqueria Blanca

Fue en 1984 cuando las Cortes Valencianas un 4 de julio, aprobó por “unanimidad” la Ley de Creación de RTVV. Posteriormente en 1989 comenzaron sus titubeantes emisiones. Corrían tiempos de mucha ilusión para todos, para los espectadores, acostumbrados a ver tan solo la primera y la UHF o segundo canal de TVE, para los trabajadores que entraron en una TVV que la falta de experiencia, se suplía con las ganas y la conciencia de estar haciendo algo muy grande, para todo un sector audiovisual que comenzaba a gatear y que veía una perspectiva de creación de empresas y generación de trabajo nunca experimentada.

¿ES NECESARIO ENCENDER DE NUEVO UNA TELEVISIÓN PUBLICA VALENCIANA?

TOMA2hacer un paréntesis en la historia general de la televisión autonómica o local para recordar que nuestra comarca, la del Alto Palancia, tuvo la suerte y fue pionera, en sintonizar un nuevo canal como lo fue Telepalancia. Un canal alegal, con programación propia realizada por tres personas y con contenidos de producción ajena que se alquilaban en El Corte Inglés todos los días. Esa televisión revolucionó la comarca y se consideró una ventana para mostrar lo que nunca se había mostrado. Nunca antes se había visto en aquella única y aparatosa televisión instalada en el comedor de cada casa, unas imágenes como aquellas. Aún se recuerdan anécdotas maravillosas como que un día, emitiendo en “directo” una procesión, la gente en vez de ir como siempre en la fila con su vela, entraba en los bares para ver esa misma procesión. Era algo insólito e inusitado poder ver a su propia gente en la propia televisión. Digo todo esto porque eso es la televisión de proximidad, esas mismas imágenes, información, entretenimiento, nunca se podrán ver por un canal nacional.

TOMA3Ya en nuestros años y una vez cerrada la televisión de todos los valencianos, muchos consideramos que fue una de las decisiones más desafortunadas que ha tomado el actual Presidente de la Generalitat. Quizás llevado por una falta de reflexión, quizás por un alto grado de improvisación, quizás por falta de asesoramiento jurídico, técnico, laboral, económico e incluso político. Ha pasado ya año y medio cuando se cerró la puerta de esa ventana valenciana. Atrás han quedado recuerdos importantes en la retina del televidente: los informativos, el Trau la Llengua, Gormandía, L’Alqueria Blanca, Senyor Retor, los deportes, los eventos festivos de nuestra comunidad, documentales que recorrían todos los rincones de nuestra tierra, Babalá, animación infantil, tantos y tantos programas.

En estos momentos nos podemos hacer la pregunta: ¿Es necesario encender de nuevo una televisión pública valenciana?. Quizás haya respuestas de todo tipo, habrá personas que digan, no es necesaria una televisión autonómica, que se invierta ese dinero en escuelas, dependencia, sanidad, etc…, es muy cara y se ha malgastado o despilfarrado mucho dinero de forma incluso abusiva, otros por el contrario dirán es necesaria para la vertebración de una Comunidad, para la dinamización de una lengua propia como es el valenciano, para mostrar nuestra cultura, para ofrecer una información cercana y diaria a todos los valencianos, etc… Recogidas todas las respuestas y sin entrar en el terreno político, considero que todas ellas se deben tener en cuenta. Es verdad que hubo un despilfarro evidente, que había una plantilla absolutamente sobredimensionada, que la gestión no fue eficaz y acorde a lo que debe ser una gestión pública ordenada, una falta de sensibilidad al sector audiovisual valenciano, una falta de estrategia como empresa, una falta de rigor informativo, una programación manifiestamente mejorable, etc… Todas las otras razones que justificarían la puesta en marcha de una nueva televisión descritas anteriormente, son las que llevan a concluir que no hay ni una sola región en Europa con una lengua propia, que no tenga una televisión pública regional. Por lo tanto no creo que todos ellos sean los que están equivocados y más bien cabe pensar que nosotros somos los que hemos errado en alguna cosa, bien por llegar a donde se había llegado o bien por no saber buscar un modelo coherente.

TV valencianaSi desgranamos un poco esta premisa, ¿cuál sería un modelo coherente de televisión pública regional?. Cogiendo como referencia los modelos europeos podemos llegar a unas conclusiones que ilustrarían mucho lo que debería ser y no lo fue, nuestra Televisión Valenciana y sobre todo a lo que se debería parecer.

Hay datos muy reveladores para poder enmarcar el modelo de televisión pública regional. La sostenibilidad debe ser un principio básico a conseguir por encima de todo. Los ratios europeos nos demuestran lo que se hacía mal o muy mal en nuestra televisión autonómica. Por ejemplo, en cuanto al número de trabajadores siempre cumple un ratio casi exacto, en Europa hay sobre 3-4 trabajadores por cada millón de presupuesto. Eso quiere decir que con un presupuesto de 100 millones, habría una plantilla de 300-380 trabajadores. En TVV el ratio era de 11-12 trabajadores por millón de presupuesto. Otro indicador importante es que el 70% del presupuesto de una televisión regional lo dedican a los contenidos y un 30% para los gastos de estructura. En TVV la estrategia era totalmente la contraria, se dedicaba un 25% para contenidos y un 75% para pagar los gastos de estructura. Un indicador muy elocuente de porque los valencianos no consideraban “su televisión” como propia, era la programación. En cualquier canal regional europeo la producción ajena (películas, animación o series americanas), representan no más del 20% del total de la rejilla. Sin embargo en la última etapa de TVV, la producción ajena representaba el 60% de la programación, el 30% a informativos y eventos y un raquítico 10% a contenidos valencianos. Este era el principal motivo del distanciamiento tan grande que existía entre el espectador y la cadena.

Con todos estos argumentos se puede concluir que hay motivos más que suficientes para considerar que sí es necesario encender una nueva televisión pública valenciana, pero con un modelo acorde a modelos y estándares europeos y con un presupuesto acorde a la financiación y recursos de la propia Comunidad. No se puede pensar que los recursos que se destinen a una nueva televisión se deberían destinar a dependencia o sanidad. Un buen gestor público debe planificar su presupuesto y disponer de cuantías suficientes para todas las partidas, eso es lo que los ciudadanos le debemos exigir.

Como resumen de cómo debería ser una nueva Televisión Valenciana relaciono algunas ideas de por donde debería construirse ese modelo.

La nueva TVV debe ser de titularidad pública, independiente y plural, de propiedad de la Generalitat Valenciana para garantizar los derechos básicos constitucionales básicos, relacionados con la información y la comunicación.

Debe ser sostenible económicamente y acorde a la propia financiación de la Comunidad. La inversión de la Generalitat mediante un Contrato Programa deberá ser de no menos de 14 euros por habitante y año. Una cifra que rondaría los 75 millones de euros. Esta aportación es un 75% menor que las regionales europeas (54,8 euros/habitante). Televisión Valenciana debe tener una plantilla acorde a los estándares de todas las televisiones regionales europeas. Si consideramos que el presupuesto de TVV pueda rondar los 75-80 millones de euros anuales, la plantilla se debería formar entre unos 230 y 280 trabajadores.

Debe constituir un canal temático de proximidad, con una parrilla de programación centrada en el reflejo de las singularidades sociales y culturales de los valencianos. Sólo de esta manera será capaz de distinguirse de sus directos competidores como son las cadenas generalistas nacionales que nunca conseguirán dar cobertura a la información y entretenimiento más próximo. Sólo con contenidos de proximidad los espectadores se sentirán identificados con la televisión que fidelizará a su audiencia incrementando a su vez los registros de share. La partida presupuestaria adscrita a inversión en contenidos, debe representar como mínimo el 70% del presupuesto total de la cadena y el 30% restante a gastos de estructura. La rejilla de programación debería estar distribuida según los indicadores europeos, por lo que los informativos deberían ocupar un 25%, la producción propia con contenidos valencianos sobre un 50%, los eventos un 10% y las películas y series principalmente americanas sobre un 15%.

Como conclusión y dado que estamos a tan solo dos meses de la cita electoral autonómica, solicitar a todos los grupos políticos para que sea quien sea los que nos gobiernen, se pongan de acuerdo como ya pasó en el año 1984, se encuentre un modelo de televisión viable y aprueben por “unanimidad” la nueva Ley de Creación de la Nueva Televisión Pública Valenciana. Todos los valencianos se lo agradecerán.