La llegada de la festividad del Pilar, con la que anualmente suele coincidir la apertura de la temporada de caza, se convierte en una pesadilla para los escasos vecinos de Villatorcas.

A partir de dicha fecha los vecinos ven truncada su tranquilidad, ya que según denuncian los mismos los cazadores se acercan a la población para practicar su afición poniendo en peligro la integridad física de los vecinos debido a la proximidad con las casa con que se realizan los disparos.

Y es que poco después de las seis de la mañana los habitantes de Villatorcas son despertados por “los continuos y potentes disparos, se acabó el poder dormir un poco más” razón por la cual tienen que abandonarla cama y ocuparse en otros menesteres “y hay momentos en los que temo por mi integridad física porque no podemos salir de casa debido a los cercanos disparos.

La situación, según los vecinos resulta doblemente peligrosa porque “por Villatorcas pasa un camino, un sendero PR, que viene desde Geldo y sigue hacia Soneja, que los findes de semana está muy transitado por ciclistas, corredores, excursionistas, caballistas, gente paseando”.

La ley de la Comunidad Valenciana indica que no se puede cazar a menos de 200 metros de un casco urbano, a menos de 50 metros de una vivienda aislada, y a menos de 25 metros de un camino, lo que para los vecinos es “una ridiculez, estas distancias significan prácticamente no tener que preocuparse los cazadores de medir ninguna de ellas. No estamos seguros de si los cazadores cumplen o no esa normativa, pero independientemente de ello, lo que sí es cierto es que corremos peligro. Ha habido ocasiones en las que han caído perdigones en varias propiedades privadas, a los pies de sus propietarios”.

GUARDERIA YOSOLITO
PATRICIA PERTEGAZ

Además los vecinos de Villatorcas también se quejan de “la suciedad que dejan, son incapaces de recoger un solo cartucho, eso está prohibido, pues contaminan, pero también dejan los restos de sus almuerzos, como latas, plásticos, etc. Cada vez que se van, algunos nos encargamos de ir a recoger todos los desperdicios que ellos dejan, llegando a acumular kilos de residuos. Como siempre sucede, no se pondrá remedio hasta que no suceda algo grave, pues no somos casi nunca capaces de prevenir”.

“A lo largo de los años, hemos mantenido reuniones con el ayuntamiento, con la asociación de cazadores -estos sugirieron que se podría nombrar la zona como reserva, para así no dar lugar a la caza- y llamado continuamente a las fuerzas de seguridad, sin que apenas se tomen interés. Van pasando los años, y nada cambia”.

Chelo Torrejón – Foto:José Plasencia