Seis miembros del GESAP han pasado una semana en Cantabria realizando diversas actividades espeleológicas. El lunes lo primero que se hizo fue revisar la instalación de salida de Mortero de Astrana en previsión a la travesía Rubicera-Mortero. Después para aprovechar el día se decidió entrar en la Gándara, bajando por el pozo de 50 m del pasamanos de la entrada hasta el río. En total no fueron más de tres horas, incluyendo la breve aproximación.

El martes, ya más metidos en materia, se realizó la primera travesía del viaje: Tonio-Cañuela. Sólo uno de los miembros, Paco Muñoz, había estado hace años, por lo que la salida fue una novedad para el resto. La localización de la boca tomó un poco de tiempo debido a los cambios que ha sufrido el terreno y que la han cubierto con vegetación. La primera parte de la travesía, la que se corresponde con la sima de Tonio, es totalmente vertical. En este trayecto lo más remarcable son dos puntos, una diaclasa vertical muy estrecha que requiere colocar el descensor en el cabo de anclaje largo para poder pasarla con la mayor comodidad posible, y el último pozo de 20 metros que aunque no es muy largo sí tiene una cabecera algo atlética en lo alto de la gran sala Guilleaume Olivier.

A partir de esta sala se abandona la sima de Tonio y se sigue de sala en sala por Cañuela con un recorrido prácticamente vertical, a excepción de algún pequeño resalte. Lo más característico de esta cueva son las impresionantes estalactitas que cuelgan del techo en forma de sierra y que empiezan a aparecer en la Antesala y aumentan en tamaño y número en la Galería del 10 de Agosto. Desde aquí el recorrido es bastante evidente y la salida se realizó sin problemas, concluyendo la actividad en un total de 7 horas, por debajo del tiempo previsto.

Verano del Gesap en Cantabria

Adentrándose en las entrañas de la tierra. foto: Ana Muñoz

El tercer día, miércoles, inicialmente, se dejó libre para descansar de cara a la travesía más fuerte, pero tras hablar con otros espeleólogos en el albergue, finalmente se dedicó a ayudar a sacar material de una sima en la zona de Zuzia que llevaba instalada desde 2010. La aproximación a la sima requiere andar unos 40 minutos, buena parte de ellos por un precioso hayedo junto al que se encuentra la boca de entrada con un pozo inicial de 20 metros. Tras la bajada se continúa por una galería de techo bajo en ocasiones que obliga a arrastrarse y que desemboca en una serie de pozos encadenados que descienden hasta -130 metros, seguido de un pozo de 55 metros mojado en la base del cual se encontró el material. Hasta ese punto bajó una persona, quedándose en la cabecera el resto del equipo. Cinco horas después se salió de la cueva con ocho sacas de material más la personal de cada uno, a lo que hay que sumar una hora y media de bajada más con todo el material.

El viernes de reservó para realizar una travesía que el GESAP hacía tiempo que tenía en mente: Rubicera-Mortero. La aproximación de más de una hora a la boca de Rubicera es una bonita excursión por lo alto del collado del Asón siendo necesario bajar por dos canales, una de ellas muy expuesta y que permite por seguridad instalar una cuerda para bajarla.

El recorrido de Rubicera hasta el río fue rápido ya que varios miembros conocían muy bien el camino. Tras la bajada de un pozo de 31 metros se continua por amplías galerías hasta el río en donde se hizo una pequeña parada para equiparse con escarpines ya que es prácticamente imposible recorrer el río sin tocar agua. Tras un bonito recorrido por el cañón se llegó a una curva en donde a mano derecha caía una cuerda, en un primer momento se interpretó que esta era la subida a la Vía Real, camino por el que discurre la travesía, pero gracias a un papel con indicaciones de que ese no era el recorrido se continuó río abajo. Más adelante el camino se hace evidente y poco a poco se empieza a subir hasta quedar sobre el agua a unos 20 metros de altura. Se continúa en alto hasta que de nuevo tras salvar dos destrepes se vuelve a llegar a la altura del río, pero en esta ocasión no hay que seguirlo, sino pasar por una gatera a mano izquierda que desemboca en el Pasamanos de la Araña en los alto del pozo de 80 metro de la Cascada Blanca. Este era el único punto de la travesía que no estaba muy claro ya que nadie del grupo lo había cruzado. Afortunadamente se transita de forma muy segura y con facilidad ya que prácticamente se pasa todo él andando, a excepción de una vaga en la que hay que usar el descensor. Una vez al otro lado queda muy poco para llegar a las galerías del rio de Mortero, punto al que se accede a través de unos pequeños pozos de subida y bajada. Antes de llegar a Mortero el grupo se dividió en dos, unos que pasaron por los pasamanos colgados para no mojarse, y otros que cruzaron por los lagos con agua hasta el pecho.

El recorrido final se realizó sin problemas de nuevo gracias al conocimiento del camino que se había adquirido en salidas anteriores. Una vez en la entrada se desinstaló la cuerda que se había dejado el primer día. En total la travesía duró de 7 a 8 horas sin contar aproximaciones (1 hora a Rubicera y 15 de Mortero al coche). Para recuperarse, el sábado se dedicó al descanso, aunque algunos miembros reemprendieron la vuelta a casa ese mismo día.

Verano del Gesap en Cantabria

Ana Muñoz Antón.