El subsuelo de la villa romana de El Prado, ubicada en el término municipal de Viver, vuelve a hablar en voz alta. Durante las últimas semanas del mes de agosto, un equipo de arqueólogos y operarios ha retomado los trabajos de excavación en este enclave patrimonial del Alto Palancia, con el objetivo de desenterrar nuevos secretos de su pars urbana, la suntuosa zona residencial reservada a los propietarios de la finca. Las actuaciones, que se prolongarán durante los próximos meses, suponen un nuevo impulso para la protección y difusión del legado clásico en esta comarca de la provincia de Castellón.
El proyecto, que lleva por título Excavación arqueológica y adecuación de la villa romana El Prado, ha sido redactado por el arquitecto técnico municipal Francisco Benedito Carbó y el arqueólogo Manuel Molina Garel. La iniciativa ha logrado salir adelante gracias a una subvención obtenida por concurrencia competitiva de la Consellería de Presidencia de la Generalitat Valenciana, dentro de la convocatoria de ayudas destinadas a la protección del patrimonio cultural, el fomento de la cultura y la renovación de espacios municipales para el ejercicio 2026.
La intervención, adjudicada a la empresa local José Manuel Molina Alreus, se articula en tres frentes complementarios. El más ambicioso es el arqueológico: se prevé ampliar la superficie de excavación en unos 200 metros cuadrados en el área de la pars urbana, donde se espera localizar estancias vinculadas al ocio y la representación social de la élite rural romana. A esta labor se suma la ampliación del vallado perimetral del yacimiento, con el fin de reforzar la seguridad y delimitación del espacio, así como una completa adecuación del conjunto para mejorar su accesibilidad y prepararlo para futuras visitas turísticas y didácticas.
La pars urbana de una villa romana, a diferencia de la pars rustica (destinada a labores agrícolas y ganaderas), concentraba los espacios de mayor lujo: pavimentos de mosaico, sistemas de calefacción por hipocausto, estancias termales y amplios patios porticados. El avance en esta zona no solo promete arrojar luz sobre el modo de vida de los propietarios de la finca entre los siglos I y IV d.C., sino que también permitirá completar el mapa de ocupación del territorio en el interior de Castellón, donde el poblamiento rural romano dejó una huella aún por descifrar en su totalidad.
Fuentes municipales de Viver han destacado la importancia de recuperar el ritmo de las catas después de un periodo de pausa, incidiendo en que la colaboración público-privada y el respaldo de la administración autonómica resultan fundamentales para sacar adelante proyectos de esta envergadura. La elección de una empresa radicada en la propia localidad subraya, además, la apuesta por el tejido productivo local en la gestión del patrimonio histórico.
Con estas actuaciones, el Ayuntamiento de Viver no solo busca garantizar la conservación de uno de sus bienes arqueológicos más singulares, sino también sentar las bases para su futura integración en los circuitos turísticos y educativos de la provincia. Mientras los arqueólogos retiran tierra y tierra, la villa de El Prado se prepara para contar, en los próximos años, una historia más completa de cómo era la vida en el campo valenciano cuando Roma dominaba el Mediterráneo.
Texto: Redacción. Foto: Ayto Viver













